A lo largo de los últimos meses se viene produciendo un intenso debate sobre si el modelo tradicional de MBA está obsoleto, incluso introduciendo elementos nuevos como gestión financiera en entornos de crisis o ética en los negocios, parece que no termina de convencer una reforma que se antoja algo más profunda de lo que se intenta a través de estas materias tan en boca de todos en los tiempos que corren.

Universidades como Harvard o Wharton están considerando seriamente incorporar nuevas formas de entender y construir la estructura formativa proporcionada en los máster. Y para encontrar esas nuevas fórmulas probablemente deberían fijar sus miradas en The Rotman School of Management, una pequeña escuela de negocios con sede en Canadá que de un modo innovador está transformando el significado de MBA.

Con su decano Roger Martin a la cabeza, The Rotman School of Management propone desarrollar el talento de quienes deben liderar el ámbito de los negocios en el futuro a través de una formación multidisciplinar. Dentro de este concepto cabe no sólo la utilización de las herramientas propias del ámbito de los negocios, sino que además centra sus contenidos en disciplinas como la cultura; todo ello diseñado para que sus alumnos puedan afrontar de un modo más eficaz los retos que se les plantearán en el día a día dentro de sus obligaciones laborales. Es lo que en esta escuela denominan “integrative thinking”, y que definen como una metodología que proporciona a las personas una formación equilibrada con la que pueden enfrentarse desde el conocimiento global (humano, cultural y profesional), a las decisiones y los entresijos que se plantean en el día a día de cualquier directivo en cualquier tipo de compañía u organización. Un híbrido, a mi juicio, entre conducta humana y capacitación profesional.

Con la creación en el año 2002 del Desautels Centre for Integrative Thinking, The Rotman School of Management ha adquirido un posicionamiento muy relevante dentro de un ámbito, el de las escuelas de negocios, muy dinámico, competitivo y eficiente, en el que gracias a iniciativas como la planteada por esta escuela canadiense comienza a instaurarse un modelo formativo basado en ofrecer a los alumnos un modo de entender una realidad en la que no sólo intervienen las habilidades técnicas o de gestión sino que cobra una importancia vital el conocimiento sobre las consecuencias que las decisiones tienen sobre quienes deben influir los directivos de las compañías.

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